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Exclusivo: la Segunda Marquetalia ordenó matar a Miguel Uribe Turbay. Semana revela la escalofriante confesión de uno de los condenados

El magnicidio de Miguel Uribe Turbay fue ordenado por la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las Farc, según una escalofriante confesión que SEMANA revela en exclusiva.

Se trata de un testimonio rendido ante la Fiscalía por Simeone Pérez Marroquín, alias el Viejo, condenado este viernes a 22 años de prisión por planear el crimen del entonces precandidato presidencial del Centro Democrático, el 7 de junio del año pasado en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá.

En una extensa declaración, el Viejo les reveló a los investigadores los detalles desconocidos de la planeación del asesinato de Uribe Turbay y quiénes fueron los autores intelectuales del crimen que conmocionó a Colombia.

Según el Viejo, la orden de matar a Miguel Uribe Turbay la dio José Manuel Sierra, conocido como el Zarco Aldinever, uno de los comandantes de la Segunda Marquetalia y hombre de confianza de Iván Márquez.

“El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia”, confesó el Viejo en un interrogatorio el pasado 9 de febrero y que hasta ahora sale a la luz. Cuando los investigadores de la Fiscalía le preguntaron quién impartió la orden directa del magnicidio, el Viejo reveló: “La impartió el Zarco Aldinever, de la Segunda Marquetalia”.

El Viejo contó que a Miguel Uribe Turbay planearon asesinarlo en otro punto de Bogotá. Dijo que había un ofrecimiento de 1.000 millones de pesos por el crimen y señaló que se dispusieron otros 600 millones de pesos para sobornar a la Justicia o, si era el caso, “mocharles la cabeza”, a fin de que no se conociera toda la verdad.

La Segunda Marquetalia es una de las disidencias de las Farc, comandada por Iván Márquez y cuyo hombre de confianza era José Manuel Sierra Sabogal, conocido con el alias del Zarco Aldinever, quien, según informó el Ministerio de Defensa, el 11 de agosto del año pasado fue asesinado por el ELN en la frontera con Venezuela.

Mientras la Segunda Marquetalia negociaba la paz total con el Gobierno Petro, uno de sus integrantes ordenó el magnicidio de Miguel Uribe Turbay, según se desprende de lo confesado por el Viejo.

Este hombre le contó a la Fiscalía que participó en el magnicidio tras ser contactado días antes del crimen por Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, un desmovilizado de las extintas Farc que luego entró a formar parte de la Segunda Marquetalia.

El Viejo se lo confesó de esta forma a la Fiscalía: “Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación en contra del senador Miguel Uribe fue Kendry Téllez Álvarez, alias Yako. Ante las personas en la ciudad le decimos la ‘vuelta’, pero ante los mandos de la guerrilla es una ‘operación’ (…) Siempre se sostuvo la inteligencia, la información y la logística para ejecutar esa orden que impartió Kendry (…), la orden que nos dieron los de arriba, me refiero a la gente de la Segunda Marquetalia; esa orden se tenía que ejecutar sí o sí”.

Según los archivos, alias Yako compareció en 2022 ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), pero luego retomó las armas de la mano de Iván Márquez y el Zarco Aldinever.

Alias el Viejo, último capturado por el crimen de Miguel Uribe Turbay, tiene varios ingresos a la cárcel y es cercano a la Segunda Marquetalia. © SEMANA

Los socios

Yako era un viejo conocido del Viejo. Ambos compartieron prisión en su momento por homicidio en la capital del país. “Yo lo conocí en la cárcel La Picota de Bogotá. Hace más de 15 o 20 años coincidimos allí mientras estábamos privados de la libertad”, le relató el Viejo a la Fiscalía. Desde entonces, mantuvieron una amistad criminal.

El confeso delincuente contó cómo fue abordado por Yako para planear el atentado del líder político días antes de que ocurriera y dio detalles de un viaje que hizo a Cúcuta y a la frontera con Venezuela, donde dijo que se finiquitó el magnicidio.

“Recuerdo que días antes del homicidio del senador, Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, salió de la cana (cárcel) y me contactó. Me dijo que había unos negocios buenos, pero que tenía que ir a hablar con un man en la frontera (…) Me dijo que los trabajos eran importantes, como mover armas y cometer homicidios, pero que para poder trabajar yo tenía que ir a conocer a una persona importante. Hablaba de esa persona, que supuestamente estaba en la frontera, con respeto, como con jerarquía”, les contó el Viejo a los investigadores.

Lo que no sabía el Viejo, capturado en Puerto Lleras, Meta, el 27 de noviembre del año pasado, es que la persona con la que se iba a encontrar en la frontera con Venezuela resultó ser el Zarco Aldinever, uno de los mandos más importantes de esa disidencia de las Farc.

Aldinever Sierra, alias Zarco Aldinever, perteneció a la Segunda Marquetalia y es señalado del magnicidio de Miguel Uribe Turbay.

“(Yako) me dijo que yo me tenía que encontrar y entrevistar con un miembro de la Segunda Marquetalia, pero no me dijo exactamente con quién era ese dichoso encuentro”, sostuvo.

Por orden de Yako, el Viejo contó que viajó hasta Cúcuta, traslado que hizo en flota y de noche para evitar los retenes de las autoridades. Según reveló, llegó al punto de encuentro en una cafetería, donde se encontró con una persona a la que describió como “un muchacho joven”.

“Entró a la cafetería y se me presentó. Antes de llegar a ese punto, yo había dado las características de cómo estaba vestido. Me recogió en una moto; no recuerdo las características. Más adelante, como saliendo de la ciudad, me puso un pasamontaña al revés, porque yo no podía saber para dónde íbamos, que era por seguridad. Anduvimos en esa moto más o menos como una media hora por una zona pavimentada. Nos desviamos por una vía destapada, y por esa misma vía entramos a una casita normal, común y corriente. Al llegar ahí, solo estaba el man con otros dos muchachos, que al parecer estaban armados. Parecía que lo estuvieran cuidando o escoltando”, detalló el Viejo.

“Cuando me quitan el pasamontaña, se me presentó esa persona y me dijo que era el Zarco. Era como delgado, un poquito más bajito que yo, como de 1,75 a 1,78 de estatura, nariz finita, ojos claros, como azules o verdes; eran bien claritos. Tiene unos 40 años de edad; yo le sentí un acento normal, no muy marcado. Estaba de civil; me acuerdo de que no tenían armas largas visibles en ese momento. Eso, precisamente, se me hizo extraño, porque yo sabía que era gente de la guerrilla”, agregó.

Según el Viejo, el Zarco Aldinever le dijo que estuviera “tranquilo” al ser recomendado por Yako. “Me dijo que había unas cosas que hacer, pero que necesitaban ver mi perfil (…) Que él ya sabía quién era yo y que por eso me quería conocer en persona para saber si estaba dispuesto a trabajar directamente con ellos. Como yo estaba allá, le dije: ‘Listo. Sí, señor, de una, a eso fue que vine’”.

De ahí en adelante, el Viejo contó lo que le dijo el Zarco Aldinever: “Su contacto es Yako; entonces, usted se entiende con él a partir de este momento y cualquier cosa es directamente con él porque yo no puedo estar saliendo como Pedro por su casa (…) Me dijo: ‘Hermano, disculpe lo del pasamontaña, pero usted entenderá que nos toca así’. Me devolví con el mismo muchacho en la moto y me dejó en el mismo lado. Y yo me fui para Bogotá”.

José Aldinever Sierra, conocido bajo el alias el Zarco Aldinever, estaría tras el atentado contra Miguel Uribe.

Así identificó a Miguel

“Un día, no recuerdo específicamente cuál, me llama Kendry y me dice: ‘Hermano, llegó la hora cero’. Yo le pregunté: ‘¿Hermano, eso cómo es?’. Me dice que nos encontremos en Suba. Me dijo: ‘¿Está dispuesto todavía a trabajar?’. Yo le dije que sí, que ya me había comprometido con ellos y con el Zarco. Me dijo: ‘Vaya a una dirección allá, se va a presentar alguien’. Pero no me dijo quién ni que era un político. Me dijo que era en un parque, en un salón comunal, y que el más importante ese es. Me dijo cómo se llamaba el salón comunal; sé que era en Bosa. Yo llegué temprano y sí veía movimiento de gente por el parque y en el salón comunal, pero nada raro”, contó el Viejo.

“La gente empezó a hacer alboroto. Entonces, vi que era el candidato Miguel Uribe, y la escolta del man eran como unos dos o tres. El man hizo su charla y yo me quedé harto rato, casi hasta que terminó la intervención. Cuando iba pasando, le tomé una foto cerquita porque todo el mundo le estaba tomando fotos. Esa foto la guardé, pero no la envié en ese momento a nadie, como para no levantar sospechas”, agregó.

Posteriormente, esa fotografía se la entregó a Élder José Arteaga Hernández, alias el Costeño o Chipi, quien, según las autoridades, fue el encargado de reclutar al sicario menor de edad que disparó contra Miguel Uribe Turbay. Fue Kendry quien organizó el encuentro entre el Viejo y Chipi.

“(Yako) me dijo: ‘Entiéndanse ustedes dos’. Me acuerdo que un día nos encontramos con Chipi; esa creo que fue la primera cita (…) Yo le dije que ese man al que tocaba hacerle la vuelta era exactamente un candidato a la presidencia. Solamente le dije: ‘Hermano, hágale en tal lado’. Yo escogí ese sitio donde nos reunimos para que no me quedara tan lejos de la casa y estaba también cerca de una estación de Policía, porque uno no sabe, por si me buscaban el quiebre. Me refiero a si me querían matar por saber que esa era la vuelta que se iba a hacer en contra del senador Miguel Uribe”, dijo el Viejo.

Antes de que atentaran contra Miguel Uribe Turbay en el parque El Golfito, en Modelia, en Fontibón, hubo un plan en otro punto de Bogotá, en un barrio de la localidad de Engativá. Así lo confesó el Viejo: “Kendry me llama nuevamente y me cita por Suba Rincón, y me dice que el senador se iba a presentar en otro lado, en un barrio que se llama Villa Amalia, entonces que tocaba estar pendientes (…) Yo le digo a Chipi: ‘Hermano, muévase para tal lado, busque eso, que era como un salón comunal’. Ese día, Katherine también participó; ella tenía el arma, la había recogido como cuatro días antes de los hechos”.

Miguel Uribe Turbay fue atacado a tiros por un sicario menor de edad, en el parque El Golfito, de Modelia, mientras lideraba un mitín político.

“Esa vuelta se iba a hacer en el barrio Villa Amalia, pero no hubo nada porque ese día no se presentó el candidato, entonces tocó cancelar la logística y Katherine se llevó el arma para la casa (…) Fue el mismo Chipi el que me lo informó y me dijo: ‘Hermano, hay mucho visaje por aquí, el senador no llegó, eso quedó en stand-by’”.

Luego, según el relato del Viejo, se concretó el atentado en El Golfito: “Eso fue como al mediodía y (Yako) me dice exactamente la misma historia: ‘Lleguen al parque El Golfito, ahí se va a hacer la vuelta’. Yo le paso el dato a Chipi para que hiciera el reconocimiento; nunca fui al lugar por seguridad mía. El man, Chipi, fue quien hizo el reconocimiento (…) Estando en el parque El Golfito, me volvió a llamar por videollamada y me dijo: ‘Hay una iglesia’. Me mostró el parque y organizó cómo iba a ser la vuelta”.

El homicidio

El plan se empezó a ejecutar, según el Viejo: “La china Katherine tenía que entregarle el arma a ellos para que le dieran al senador Miguel Uribe; era la misma operación que se iba a realizar en Villa Amalia. Yo la contacté y la cuadré para que llegara a ese parque El Golfito (…) Le dije a ella que no llegara a donde la citaron. Le dije que buscara un punto retirado, que no la fueran a ver las cámaras (…) y le dije que pusiera otro punto de encuentro después de la vuelta, y ella no me hizo caso; llegó en el carro donde estaba Chipi”.

Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, fue la persona que llevó el arma con la que asesinaron a Miguel Uribe Turbay. La Segunda Marquetalia ordenó matarla, pero fue capturada.

El Viejo contó lo que ocurrió minutos antes de que el menor de edad cometiera el magnicidio: “Ella me llamó por videollamada y me dice: ‘Ya estamos y hay movimiento’. Yo le digo: ‘Bueno, hágale’. En ese momento ella estaba dentro del carro con Chipi y el menor. Me pregunta algo del arma; yo le dije que no tenía que hacerle nada porque no tenía seguro y la pistola tenía un sistema de ráfaga que se le modificó de la original. Chipi me dice que por esa ráfaga se le puede soltar de la mano al chino que iba a disparar. Me dice que la va a poner tiro a tiro. Le digo que lo haga como quiera, pero que lo haga, y me desconecté de la videollamada”.

La siguiente conversación entre el Viejo y Chipi fue sobre el atentado. “Al rato me marcó Chipi y me dijo: ‘Listo, ya fue’, pero en el momento que él me llama no me muestra a la china; Chipi iba como agitado y nos desconectamos. De ahí para allá no sabemos nada. Cuando vi por las noticias días después que lo habían capturado, cogí mi teléfono, le quité la sim, la partí, puse el celular en modo avión y lo boté al río”, confesó el Viejo. “La vuelta”, como le decían los criminales, en realidad “no fue”. Uribe Turbay continuaba con vida en ese momento y el Viejo sostuvo que así no le iban a pagar el dinero: “Me encontré con Kendry en Candelaria La Nueva (Ciudad Bolívar) en una panadería y me dijo como bravo: ‘Hermano, eso quedó mal, la intención fue buena porque sí le pegaron, pero usted sabe que eso tiene que haber quedado hecho; esperemos a que se muera el senador porque plata no dan hasta que el man no se muera’ (…) Me dio como 500.000 pesos para los gastos personales y vi que pasaron el video por televisión. Ahí empieza el brinco para todos”.

El Viejo habló de los dineros que se ofrecieron. “El convenio que se hizo por esa vuelta era que pagaban 1.000 millones de pesos por la muerte del senador, que yo cuadraba a la china (Katherine), que era del lado mío; esa plata era para los dos. Veo por noticias lo que estaba pasando y que esa vuelta estaba caliente. Me encuentro con Kendry y me dice que hay que sacar a la china, haciendo alusión a que tenía que sacarla de Bogotá. Me dijo que tocaba mandarla para el Caquetá. Le pregunto para dónde la mando, y él me ordenó sacarla para Florencia”.

El 11 de agosto de 2025, tras luchar dos meses por su vida en cuidados intensivos, Miguel Uribe Turbay falleció en la Fundación Santa Fe.

Tal como reveló en su momento SEMANA, a Katherine la sacaron de Bogotá con la promesa de esconderla, pero en realidad la iban a matar. El Viejo así lo confirmó: “(Yako) me dice textualmente: ‘Usted sabe qué es mochar cola; usted sabe lo que hay que hacer’, me dijo; prácticamente, mate a Katherine. Yo le dije que no tenía corazón para eso porque la china estaba muy joven, que eso no se hacía así. Me vuelve a decir: ‘Pues mándela para Florencia’. En ese momento me dio 5 millones de pesos para dárselos a ella”.

Ahí viene la parte de la historia, ya conocida, en la que Katherine toma una flota. En ese momento estaba siendo seguida por las autoridades, y los criminales no lo sabían. Incluso el bus se varó en el camino, pero esto fue planeado por las autoridades para ganar tiempo y capturarla el 14 de junio del año pasado, es decir, una semana después del magnicidio.

“Kendry me dijo: ‘Mándela para Florencia’. Que coja un carro que sale para Belén de los Andaquíes y que estando allá yo le avisara para que la fueran a recoger. Yo hablo con ella por teléfono y le digo: ‘Váyase para Florencia’, y le di las indicaciones para que llegara al punto determinado. Le digo que se meta a la guerrilla. Le dije que se la comían los moscos, que era una china de ciudad, pero que estando allá con ellos, o sea, la guerrilla, la ponían a estudiar o hacer un curso (…) En el viaje, ella me llama nuevamente y me dice que se varó el bus faltando como una hora para llegar a Florencia. Hasta ahí perdí el contacto con ella. Cuando me di cuenta, vi que salió por noticias, dizque como alias Gabriela, y capturada en Caquetá. Yo me asusto y me desconecto también de una. Boto teléfonos; de nuevo boto todo y me voy esa misma noche”, contó el Viejo.

La noticia de la muerte

Él le relató a la Fiscalía que se refugió en una finca y se volvió a contactar con Yako, el emisario de la Segunda Marquetalia, quien le confirmó la muerte de Uribe Turbay. “Por medio de una aplicación de nombre Zangi (…) Me habla de un león y una tortuga; el león era él y la tortuga era yo. Me dijo: ‘Vieron a la tortuga en unas fotos’. Y le pregunto: ‘¿Qué hay que hacer?’. Me dice: ‘Lo que pasa es que el dueño de eso viajó queriendo decir que el senador se había muerto’. Me pregunta si nos podemos ver o cómo es para ir allá donde yo estaba, si lo iba a recibir. Le dije que sí (…) y nos comunicamos como dos días, pero ya después no volvimos a contactarnos”. A las pocas semanas, el Viejo fue capturado.

En el interrogatorio, el Viejo reconoció que formó parte de la Segunda Marquetalia y que no quería matar a Miguel Uribe Turbay, pero que estaba acordado y que su propia vida estaba en juego.

Funeral de Miguel Uribe Turbay: Catedral Primada

“El Zarco Aldinever, que era un comandante de la guerrilla, me dijo: ‘Usted va a trabajar con nosotros’, y yo le dije que sí. Entonces, la respuesta es sí, yo pertenezco a partir de ese momento en las vueltas con ellos (…) Desde que me di cuenta de que el finado (Miguel Uribe) era un senador, me dio mala espina porque seguramente la muerte de él la iban a ver como un mártir, pero ya no me podía echar para atrás. Si no ejecutaba esa orden, iba a tener problemas con esa gente. Yako me hubiera podido ajusticiar”, confesó el Viejo.

Incluso el Viejo reconoció que fue parte de las Farc. “Yo nunca me puse un camuflado, pero estando aquí en Bogotá fui miliciano. Llegaban vueltas de guerrilla y yo las hacía, pero nunca estuve en las filas. Yo era un miliciano urbano. El homicidio que cometí fue por un problema de familia, no tuvo nada que ver con ese proceso (…) Cuando salgo de la cárcel, sigo en contacto con la guerrilla por Kendry; en ese entonces, él estaba en el frente Séptimo de las Farc”.

En la extensa y explosiva declaración, el Viejo contó que a su socio Kendry lo guardaba en el celular con el nombre de “Pollo Asado”; al Zarco Aldinever, como “El man de la moneda”, y que en buena medida accedió a cometer el crimen porque eso le garantizaría un ascenso de categoría en las disidencias de las Farc.

Entre los detalles que entregó, los investigadores le hicieron la siguiente pregunta: “Manifieste a esta unidad investigativa a qué se refiere usted en un chat, de fecha 12 de agosto del año 2025, en uno de sus celulares incautados en el procedimiento de captura, en el cual refiere ‘ojo por ojo’”. La respuesta fue: “Cuando digo ‘ojo por ojo’, corresponde a la confirmación de que el senador Miguel Uribe se murió ya”. Uribe Turbay falleció el 11 de agosto tras una larga batalla por su salud en la unidad de cuidados intensivos de la Fundación Santa Fe, en Bogotá.

Presencia en la ciudad

Los investigadores aprovecharon para conocer más información de las disidencias; por ejemplo, su operación en Bogotá. El Viejo reconoció que esa estructura criminal tiene presencia en la capital del país. “Muchas veces se utiliza a otras organizaciones, principalmente de delincuencia común, para poderse mimetizar dentro de la ciudad. Esto, porque la guerrilla en sí perdió la ideología; ya no se pelea por una causa, la causa es prácticamente el dinero”, dijo.

También reconoció a Iván Márquez como máximo jefe de la Segunda Marquetalia y al Zarco (Aldinever) y a Gonzalo (Diógenes Medina) como sus lugartenientes.

Iván Márquez fue negociador de paz y luego se convirtió en disidente del mismo proceso para fundar la Segunda Marquetalia.

La muerte de Miguel Uribe Turbay provocó luto nacional y retrocedió al país a las peores épocas de la violencia, cuando fueron asesinados candidatos presidenciales a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa.

La Fiscalía y la Policía emprendieron una gigantesca investigación y cacería de los autores del crimen. La Segunda Marquetalia, según el Viejo, tenía un plan para entorpecer la investigación. “Seiscientos millones de pesos que se iban a pagar para que no metieran en esa investigación a Kendry o no llegaran más arriba (…) Esa plata era para tenerla lista por si se podía llegar a los que llevaban la investigación; si comían (se dejaban sobornar), se los daban; pero si no lo hacían, para que no llegaran a los autores. Tocaba ‘mochar la cabeza’ (matarlos)”.

Este viernes, tras un preacuerdo con la Fiscalía, el Viejo aceptó su participación en el crimen y, aunque pidió perdón, el daño ya está hecho.

Según conoció SEMANA, Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, habría huido del país y estaría refugiado en Venezuela junto con Iván Márquez, a quien la Fiscalía no descarta expedirle una nueva orden de captura, esta vez por el magnicidio de Miguel Uribe Turbay.

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