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Después de cinco días de conflicto, Israel en conmoción y Gaza al borde del abismo

Soldados israelíes se reúnen cerca de Be’eri, Israel. Foto EFE.

La guerra ha dejado fuertes golpes para ambos bandos. El final no parece estar cerca.

El rastro de la masacre de Hamás en el sur de Israel todavía tiene conmocionada a la nación, donde los muertos israelíes superan los 1.200, más que en toda la Segunda Intifada (2000-05); mientras la Franja de Gaza, destruida, sin electricidad ni apenas alimentos, está al borde del abismo con los hospitales colapsados.

Las imágenes de cadáveres regados por el suelo han vuelto hoy a las pantallas israelíes, en el kibutz de Beeri, donde los servicios de emergencia dicen que hallaron cuerpos mutilados, torturados y quemados en el lugar, semejantes a las vistas ayer en el cercano kibutz de Kfar Aza, que han dado la vuelta al mundo entre gran controversia.

Han pasado menos de 24 horas desde que las unidades de élite israelíes consiguieron acabar con la resistencia de los combatientes atrincherados en Beeri, tras 48 horas de encarnizados combates.

Según reveló hoy el Ejército, los milicianos de Hamás que tomaron el control de Beeri el sábado se habían disfrazado con uniformes del ejército israelí y empezaron a disparar a las unidades militares que se acercaban al kibutz, donde tomaron como rehenes a unas 40 personas.

“Fue la mayor masacre de todas las comunidades de esta zona”, afirmó hoy un portavoz militar. En esa pequeña comunidad de no más de mil habitantes, los servicios médicos han rescatado más de mil cuerpos y algunos vecinos siguen desaparecidos.

Por su cercanía a Gaza, a apenas cinco kilómetros de la valla, Beeri fue uno de los primeros núcleos arrasados por el millar de milicianos que asaltaron Israel la madrugada del sábado, y fue uno de los últimos en ser retomado por completo por las fuerzas israelíes.

Infiltraciones

Israel recuperó ayer el control de todo su territorio y repelió la presencia de las milicias, aunque advierte de que todavía pueden quedar “terroristas” infiltrados en suelo israelí. De hecho, solo ayer mató a 18 milicianos palestinos que estaban dentro o intentando penetrar a Israel y hoy neutralizaron otra tentativa de infiltración de cinco milicianos, matando a tres de ellos.

Con los muertos pasando la barrera de los 1.200 de lado israelí, además de 3.000 heridos, Israel aún digiere el impacto de una guerra sin precedentes que va a marcar un antes y un después; mientras todavía busca a decenas de desaparecidos rastreando las muestras de ADN de las víctimas sin identificar.

En un gesto de unidad nacional después de meses de polarización política y fractura social interna, el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció hoy la creación de un gobierno de emergencia mientras duren las hostilidades, al que se ha integrado el líder opositor Benny Gantzex ministro de Defensa y ex jefe del Estado Mayor.

No han trascendido noticias sobre el centenar de secuestrados israelíes que las milicias islamistas mantienen dentro de Gaza, desde donde hoy se siguieron lanzando cohetes hacia Israel, que activaron de nuevo las alarmas en el centro del país, incluido el área de Tel Aviv, e impactando uno de ellos en el hospital de Ashkelón, ciudad cercana al enclave.

Gaza en el abismo

En la Franja la situación es crítica, a borde del abismo de otra catástrofe humanitaria, probablemente también sin precedentes. Los muertos ya suman 1.100 muertos y 5.330 heridos.

A las 11.00 GMT, la compañía eléctrica de Gaza cortó la electricidad de todo el enclave ante la falta de combustible. Israel mantiene un cerco implacable desde el domingo -desconectó la franja de su red eléctrica, y cortó toda entrada de gasolina, alimentos o medicinas-; bombardea sin descanso.

El Ejército israelí ha atacado con incesantes bombardeos sobre 2.687 objetivos, muchos de ellos estructuras milicianas, pero también viviendas, mezquitas y otras instalaciones civiles.

Desde que empezó la contraofensiva se han dañado 14 centros médicos y han muerto diez médicos. Sin luz ni medicinas, ni material médico, los hospitales están desbordados.

“Nuestra capacidad está al límite y sólo podemos intentar mantener las vidas de los heridos”, dijo a EFE el doctor Medhat Abás, portavoz del Complejo Médico Al Shifa, el hospital más grande de la ciudad de Gaza.

Frontera norte

Mientras la guerra entre Israel y las milicias de Gaza se intensifica, en la frontera norte sigue escalando la tensión por cuarto día consecutivo.

Un misil antitanque fue lanzado desde Líbano contra un puesto militar israelí en Arab Al Aramshe, una comunidad a pocos metros de la frontera, sin causar daños o heridos. Desde el domingo, el grupo chií libanés Hizbulá y las facciones palestinas en territorio libanés han protagonizado varios disparos de cohetes, morteros y misiles, y al menos una infiltración en Israel; que ha respondido a todos con ataques por aire y artillería.

La violencia se ha saldado hasta el momento con la muerte de tres miembros de Hizbulá, a los que se suman algunas bajas en las filas de la Yihad Islámica Palestina (YIP) en Líbano, y tres muertos en el Ejército israelí ocurridos el lunes durante una infiltración perpetrada desde el Líbano por ese movimiento islamista.

Ningún grupo ha reclamado hoy la autoría del lanzamiento de misiles antitanque, si bien fue Hizbulá quien reivindicó los tres lanzamientos con ese tipo de proyectiles de los últimos días, y las milicias palestinas suelen limitarse a cohetes. 

EFE

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