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LA PROPUESTA DE ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE PETRO Y CEPEDA.

LA MUERTE DE TODOS LOS DERECHOS.

Por: Ariel Quiroga vides. Abogado y analista político.

En los anales de la lógica política, de vez en cuando, emerge una joya de tal brillantez que desafía toda categorización. La propuesta de Asamblea Constituyente presentada por el ex ministro de justicia Eduardo Montealegre es una de esas piezas maestras. Su diagnóstico es, en apariencia, sofisticado: invoca al reputado constitucionalista Roberto Gargarella para advertirnos sobre los peligros de la “sala de máquinas” de la Constitución, una estructura de poder “hiperpresidencialista” que concentra el poder y frustra los derechos 1, 2.

Hasta aquí, un análisis impecable. El problema, según nos revela la propuesta, es un “bloqueo institucional” perpetrado por el Congreso de la República, esa corporación de múltiples voces y votos que, al parecer, ha “renunciado a la democracia deliberativa” por el simple hecho de debatir, disentir y no aprobar dócilmente las reformas del gobierno 3, 1. Se nos dice que el Congreso, por ejercer su función de contrapeso, “desnaturaliza el mandato popular” 3, 1. Un diagnóstico grave que exige una solución valiente.

Y aquí es donde la genialidad se desborda. La terapia propuesta para curar esta enfermedad de “hiperpresidencialismo” y concentración de poder es, léase sin parpadear, otorgarle superpoderes al Presidente.

El Diagnóstico Selectivo: El Congreso como Chivo Expiatorio

El argumento central de la propuesta es una obra de arte retórica. Se nos presenta un Congreso que no delibera, que no ofrece un “debate cualificado” y que archiva reformas “sin mayores argumentos” 4, 3. En esencia, se acusa al órgano de representación plural por excelencia de no ser un apéndice unánime del Ejecutivo. El pecado del Congreso no es la inacción, sino la deliberación; su crimen no es la corrupción, sino el disenso.

Se toma la tesis de Gargarella de forma magistralmente selectiva. Se acepta su crítica a una “matriz de poder… verticalista, que limita libertades, elitista, concentra el poder, es hiperpresidencialista” 1, 2, pero se identifica al único culpable de este mal en la institución que, por diseño, más distribuye el poder: el Congreso. La Presidencia, figura central de cualquier sistema presidencial, queda convenientemente absuelta del diagnóstico.

El razonamiento es simple: si la corporación con más votos y representación popular del país bloquea los avances, la única salida es activar “mecanismos alternativos” 3, 1. ¿Y cuáles son esos mecanismos? La respuesta es, irónicamente, la apoteosis del poder unipersonal.

La Terapia de Choque: Recetando Superpoderes al Ejecutivo

Para “adecuar la organización del poder al nuevo carácter social” que se busca 5, la propuesta no plantea más deliberación, más contrapesos o más participación. Al contrario, propone una cirugía radical para extirpar los obstáculos legislativos y trasplantar sus funciones al Despacho Presidencial.

1.           El Presidente-Legislador por Omisión: La primera dosis de esta terapia es la “cláusula residual de competencia legislativa que le permita al presidente de la república actuar ante omisiones legislativas absolutas” 6. La lógica es deslumbrante: si el Congreso “omite” legislar como el Ejecutivo desea, entonces el Ejecutivo debe tener el poder de legislar en su lugar. Se elimina al intermediario. El Presidente se convierte en el diagnosticador de la “omisión” y el proveedor exclusivo del remedio normativo.

2.           Gobernar por Decreto Divino: La segunda dosis es aún más potente. Se propone que el Presidente maneje la política monetaria a través de “reglamentos constitucionales autónomos” 7. Para que no queden dudas sobre su alcance, la propuesta cita amablemente a la Corte Constitucional para definirlos como normas que “no precisan una Ley previa, ‘porque ellos mismos son la Ley’” 7. Así, el Presidente no solo podría actuar cuando el Congreso omite, sino que podría crear ley directamente desde la Constitución, sin necesidad de contar con el Congreso en absoluto.

Es la solución definitiva al “bloqueo”: si el debate democrático es un estorbo, se crea una vía rápida presidencial.

La Realidad Constitucional: Un Pequeño Detalle Olvidado

Esta brillante terapia, sin embargo, parece ignorar un pequeño detalle: la propia Constitución que se pretende reformar. La Corte Constitucional ha sido clara y reiterada en que el principio de separación de poderes, con su sistema de “frenos y contrapesos” (checks and balances), es un pilar fundamental de nuestro Estado 8, 9. Su objetivo, como se ha sostenido desde la Revolución Francesa, es evitar que “EL PODER NO SE DESBORDE A FAVOR DE UNA Rama en específico” 9.

Más aún, la jurisprudencia ha advertido sobre el peligro de “sustituir” la Constitución. Una reforma, por más amplia que sea, no puede usarse para cambiar los ejes definitorios del Estado 10. Y la Corte ha sido explícita:

“…no podría utilizarse el poder de reforma para sustituir el Estado social y democrático de derecho con forma republicana (CP art. 1°) por un Estado totalitario, por una dictadura o por una monarquía, pues ello implicaría que la Constitución de 1991 fue remplazada por otra diferente…” 11.

La pregunta cae por su propio peso: ¿reemplazar la función legislativa del Congreso por la voluntad de un solo hombre no es, acaso, alterar un pilar esencial del Estado democrático?

En conclusión, la propuesta de Montealegre nos ofrece una cura que es, a todas luces, una versión magnificada de la enfermedad. Utiliza una crítica al hiperpresidencialismo como coartada para construir un superpresidencialismo. Es una invitación a “arreglar” la sala de máquinas entregándole todas las palancas, fusibles y botones al capitán del barco, mientras se arroja por la borda al resto de la tripulación. No es una reforma para garantizar derechos; es una reforma para garantizar la ausencia de obstáculos al poder.

Ahora, imagínense este esperpento perfumado de academia y retorica hecho realidad en las manos de Iván Cepeda, cuya estructura conceptual está impregnada del autoritarismo soviético, pues si no lo sabían, en la URSS se crio y educó, en ese mismo Estado que asesinó solo de hambre a más de 50 millones de personas.

Fuentes:

1.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 8

2.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 9

3.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 8

4.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 4

5.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 10

6.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 14

7.           ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 15

8.           CC – C630-2017 – Página 94

9.           CE-11001-03-28-000-2018-00074-00_20200402-2020 – Página 77

10.        CC – SU355-2020 – Página 88

11.        CC – C644-2004 – Página 27

12.        ASAMBLEA CONSTITUYENTE PROPUESTA E MONTELAEGRE.pdf – Página 5

13.        CC – C1044-2005 – Página 6

14.        CC-C700-1999 – Página 39

15.        CC-C021-1993 – Página 35

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