El País Colombia

Abelardo de la Espriella endurece su discurso contra la izquierda: “No creo que haya empalme con esos bandidos”

Abelardo de la Espriella saluda tras votar durante las elecciones presidenciales en Barranquilla, Colombia, el 31 de mayo. © Fernando Vergara (AP)

“Con la ayuda de Dios, en 18 días voy a ser el presidente de Colombia”, dice el candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien habla confiado en su primera entrevista después de obtener la mayor votación el pasado domingo: más de 10 millones de votos a su favor en la primera vuelta. El candidato de la ultraderecha habla con la revista Semana, un medio amistoso a su campaña, durante más de dos horas para presentar su programa de gobierno. Pero sobre todo, para hablar del presidente Gustavo Petro y del candidato presidencial de la izquierda, el senador Iván Cepeda, en el mismo tono que lo ha hecho toda la campaña. “Mis enemigos son Cepeda y Petro, y con ellos sí que me voy a enfrentar, a ellos sí que voy a castigar como corresponde”, dice el candidato que ha prometido “destripar a la izquierda”.

En la tensa polarización que vive el país, Abelardo de la Espriella no ve a los líderes de la izquierda como contradictores políticos con quien pueda tener diferencias en un debate respetuoso. “No puedo bajar el tono frente a Petro y aquellos que lo secundan en la destrucción de Colombia”, respondió cuando le preguntaron si se pasaba de tono. “Uno al crimen y al bandidaje no se enfrenta con palabras bonitas, y con tonos suaves y lastimeros”, añadió. “Los bandidos no entienden sino a través de ese lenguaje, y de la fuerza”.

Así, por ejemplo, cuando habla del supuesto fraude que denuncia Petro, llama al presidente un guerrillero. “Está desconociendo la norma, la ley, la constitución, le importa nada la institucionalidad porque él sigue siendo un guerrillero, él sigue siendo un subversivo”, dice sobre Petro, quien se desmovilizó hace más de tres décadas de la guerrilla del M-19. A Cepeda lo llama un “títere” que trabaja con Petro y para el “narcoterrorismo”. Y sobre la posibilidad de hacer un empalme con ellos, si gana las elecciones, tampoco ve una transición tranquila.

“Yo creo que no va a haber empalme: es más, hay que estar muy atento a la destrucción de documentación, que es lo que van a intentar esos bandidos”, añadió. No duda que va a denunciarlos una vez esté en la presidencia: “voy a ver qué fue lo que se robaron”, anuncia. “Tengan la absoluta certeza, querido pueblo colombiano y queridos defensores de la patria, que yo vine a enfrentar, a derrotar y a castigar a esa mafia cuyo jefe es Gustavo Petro”.

Pero a quien más atacó en esta ocasión fue al ministro del Interior, Armando Benedetti, quien fue clave en la campaña de Petro en 2022. Abelardo de la Espriella asegura que el petrismo va a buscar comprar votos en el Caribe, y le dio vuelo entonces al rumor de que Benedetti ―quien es de Barranquilla, la ciudad donde reside el candidato ultra― sea quien pueda impulsar esa compra. “Es un delincuente, de la peor calaña, y lo están llamando para que compre votos”, dice De la Espriella.

Cuando un presentador de Semana menciona que algunos en el petrismo llaman a Benedetti “la bestia” electoral, De la Espriella dice que es la llaman así pues “le pegaba a las mujeres, o porque es un abusador de mujeres”. Benedetti tuvo una denuncia de violencia de género interpuesta, y luego retirada, por su pareja. Tiene otra denuncia por violencia de género interpuesta por la actual embajadora en el Reino Unido, Laura Sarabia, a quien insultó por teléfono con frases como “no vales nada”.

De la Espriella incluso dijo, sobre quienes lo acusan a él de ser misógino, que “son las mismas personas que defienden que Benedetti se vaya a la campaña de Cepeda, cuando Benedetti es un maltratador”. De la Espriella entonces aprovechó para pedirle disculpas a una reportera, del programa de radio Piso 8, a quien le pidió hacer zoom a una foto de sus genitales. Esto después de que una juez lo obligara a pedir disculpas por insinuar que las ciudadanas votan a su favor por el tamaño de su pene. “No estoy de acuerdo con el fallo, pero tengo que acatarlo”, dijo De la Espriella. “Si hubo una molestia, ratifico mis excusas: en el marco de un programa de sátira política, como decimos en el Caribe colombiano, yo estaba mamando gallo. Retiro esas expresiones, lo lamento”.

De la Espriella aparece en la entrevista en Semana poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le diera un fuerte respaldo a su campaña con un mensaje en redes sociales. Con Norteamérica de su lado, el candidato volvió a amenazar a Benedetti: “Le digo a Benedetti que se quede quieto, porque aquí ha burlado la justicia hace rato, pero está en la mira de Estados Unidos”. Luego también invitó a Estados Unidos a castigar a quienes compren votos, pero con la llamada lista Clinton, la que señala a personas ligadas al narcotráfico.

“Estoy solicitando formalmente al gobierno de los Estados Unidos que verifique, con sus enviados especiales esta situación: para que identifique a los políticos del Caribe colombiano que quieren comprar votos”, contó, “para que los Estados Unidos procedan a incluirlos en la lista OFAC; y a retirarle las visas a ellos y a sus familiares”.

El mismo tono vengativo no lo tiene contra la senadora uribista Paloma Valencia, contó, quien fue su competencia por los votos de derecha. Cuenta que no ha hablado con ella, pero que cuando la senadora lo felicitó por mensaje de texto, él le respondió: “Muchas gracias, sin resentimientos de ninguna clase, primero Colombia”. No ve con malos ojos que ella esté buscando un café con excandidatos del centro para ver si se suman a la campaña de De la Espriella, pero se mantiene firme en su discurso de que él es un outsider, así muchos partidos ahora lo apoyen. “No hay acuerdos políticos: ni burocráticos, ni de contratos”, asegura.

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